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lunes, 26 de octubre de 2015

¿Por qué transformar e impulsar las redes del futuro es todo un desafío? Conozca el caso en Argentina


El acelerado crecimiento de la banda ancha móvil representa una gran oportunidad para que los distintos actores del sector de telecomunicaciones colaboren para promover estrategias de desarrollo apoyadas en las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC), para lo cual es fundamental que los sectores público y privado actúen en cooperación, ya que por separado o en forma individual está demostrado que no se puede impulsar un adecuado desarrollo de las redes.

Un caso concreto es el acuerdo que acaban de firmar en Argentina Alcatel-Lucent  y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) para trabajar conjuntamente en proyectos de investigación y cooperación técnica, con el objetivo de incentivar el intercambio de conocimiento y capacitación, y fomentar el desarrollo y la función social de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en el país.

A principio de año, durante el Mobile Life Congress, 4G Americas ya anticipaba que habría al menos 10 lanzamientos comerciales de redes LTE en América Latina durante 2015, y destacaba a Argentina como uno de los países con mayor proyección y protagonismo en despliegues de infraestructura y conectividad para una mayor y mejor ‘vida móvil’ de las personas.

El consumo móvil en Argentina va en ascenso, en 2014 existían en el país unos 30 millones de líneas móviles en actividad, según un informe de la consultora eMarketer. A lo que se suma un alto consumo de servicios de banda ancha móvil en comparación con el resto de la región.

De acuerdo a las cifras proporcionadas por la empresa Strategy Analytics, el número de líneas móviles del país representa el 8,98% del total de Latinoamérica, y las suscripciones de banda ancha móvil ascienden al 3,99% del total regional. La cantidad de dispositivos en circulación  también crece en forma vertiginosa, en 2014 los analistas de Carrier y Asociados ya hablaban que un 43% de los usuarios habían cambiado su teléfono en menos de un año, y un 32% en un plazo de entre 1 y 2 años.

Todo indica que vamos hacia un mundo hiperconectado, pero queda mucho trabajo por hacer para que todas las personas tengan las mismas oportunidades y facilidades de servicios de conectividad.
Dentro de los beneficios de plantear un plan de inversión y trabajo conjunto –sector público y privado, se destacan:

Incrementar la capacidad ofrecida en lugares de alto tráfico con el despliegue de nuevas radio bases.

Ofrecer conectividad a miles de hogares en todo el territorio y en un periodo corto de tiempo.

Aumentar flexibilidad de estas redes, junto con el advenimiento de tecnologías que ofrecen velocidades de acceso a Internet superiores a los 10 Mbps o 20 Mbps. Esto es una gran oportunidad para mejorar las condiciones de vida de las personas que residen en localidades rurales, de baja densidad poblacional o de bajo poder adquisitivo.

Brindar conectividad a zonas apartadas, fuera de las grandes urbes. Esto impulsa un entorno propicio para el surgimiento de oportunidades laborales a un gran porcentaje de la población por medio del teletrabajo.

Se espera que la industria de las telecomunicaciones dé respuesta a estas necesidades con redes más eficientes, veloces y de mayor capacidad, con LTE como elemento fundamental de las continuas optimizaciones, lo que finalmente conducirá a la integración de 5G en la próxima década. Pero esto sería imposible sin un verdadero compromiso por parte de los gobiernos, que buscan promover la economía del sector, el bienestar social y el acceso a servicios de calidad.

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